¿Que ha pasado?. ¿No es tan difícil hacerlo bien?. ¿Donde está la solución sencilla, simple, practica?.

La imparable transformación en la que están inmersas las compañías actuales convierte la diferenciación en un factor clave de competitividad, y además el eje que hará posible el éxito del negocio. Por este motivo, el papel que desempeña el Departamento de Operaciones de una compañía es crucial para posicionarse en el mercado, aportar valor añadido y no quedarse atrás en un entorno de innovación constante.

El crecimiento del mercado hace además imprescindible buscar nuevas vías para aumentar las ventas, por lo que cada día en mayor medida, los responsables de los negocios necesitan la implicación de todos los departamentos que mayor impacto tienen en el rendimiento empresarial.

Entre estos departamentos, el área de Operaciones es sin duda uno de los más importantes, y es crucial para el buen funcionamiento de cualquier compañía. Sus responsables deberán tener las habilidades necesarias para maximizar todos los recursos y mantener una constante comunicación con el resto de las divisiones, con el fin de mirar a la empresa en conjunto y llevar a cabo iniciativas que fortalezcan su posición en el mercado.

En este sentido, el Departamento de Operaciones está considerado como un elemento de la dirección de la empresa que tiene un importante directo sobre su productividad, tanto en organizaciones del sector de la industria como de servicios.

 

¿Hacemos las operaciones con la jerarquía de siempre, mediante trabajo en red, o un mix entre ambas?:

Lo que necesitamos hoy en día es un elemento nuevo y poderoso para hacer frente a los retos que plantean la complejidad creciente y el cambio vertiginoso. Como he podido comprobar, la solución que funciona sorprendentemente bien es un segundo sistema organizado en forma de red —más parecido al sistema solar de una empresa nueva que a la estructura piramidal de una organización ya madura— capaz de generar agilidad y velocidad. En lugar de ser un lastre, se convierte en un complemento poderoso para la jerarquía de una organización más consolidada, que queda liberada para así dedicarse a lo que mejor sabe hacer. De este modo, la gestión de la empresa se simplifica, al tiempo que se acelera el cambio estratégico. No se trata de elegir uno de los dos sistemas, sino de que los dos trabajen en sintonía. Un sistema dual.

Es una estructura dinámica: las iniciativas primarias y secundarias confluyen o divergen según las circunstancias lo requieran. Mientras que una jerarquía típica no suele cambiar mucho de un año para otro, este tipo de red se transforma constantemente y con facilidad. Como no incluye niveles burocráticos, prohibiciones de tipo orden y control o procesos Seis Sigma, la red alienta un grado de individualismo, creatividad e innovación que una jerarquía jamás podrá proporcionar, ni siquiera la menos burocratizada y dirigida por el equipo más brillante. Al estar gestionada por una porción transversal de empleados de todos los niveles y departamentos de la organización, la red libera información de los silos y los estamentos jerárquicos, permitiendo que fluya con mucha más libertad y a mayor velocidad.